En invierno también te puedes deshidratar: menos sed, más diuresis por frío, aire seco (calefacción) y sudor “invisible” bajo las capas.
Cuando estás con gripe lo que más ayuda es sencillo: descanso y líquidos. Los electrolitos no curan la gripe, pero sí pueden ayudarte a beber mejor y a mantener el equilibrio. Apoyo, no tratamiento. Así encajan.
Crees que vas cansado por el estrés, por dormir poco o por “no dar para más”. Pero muchas veces la historia es otra: llevas horas perdiendo agua y electrolitos sin darte cuenta.